lunes, 14 de agosto de 2017

El fantástico mundo mágico de los “Hosteles”






Empezamos con uno de los engendros hosteleros más ricos, en el Agustino, un hotel con cúpulas rusas de fibra de vidrio que comparten la azotea con los tendales de sábanas, evocando alguna épica rusa o simplemente, por temática. Arquitectura histriónica chicha que resalta de entre toda esa ciudad gris.


El negocio soñado de todo emprendedor popular es aquel que funciona con poca logística, grandes ganancias y la ilusión que se aporta algo a la sociedad. Es en estos inmuebles de aspecto colorido, de muros cortina verde o azulado donde se produce cierta magia.
Algunos con arbitrariedades propias de un cliente aspiracional emergente y épicamente exitoso, otros con sancochados estilísticos donde el Barroco, el Chicha, el Neoandino y el delirio de grandeza se juntan en un sopón de eclecticismo explosivo, son productos exquisitos de la autoconstrucción, que suelen ser la manifestación más rechinante de ese paisaje urbano desigual, salvaje e injusto esculpido por el neoliberalismo y cuyo éxito es admirado y reconocido hasta en círculos respingados de más rancia corrección política, pero yéndonos a la esencia, no son más que lugares donde el sexo predominantemente adúltero y sin compromiso es llevado a la legalidad y a la aprobación social por medio de la belleza indiscutible del capital.

Muchos nos podremos preguntar: ¿pero dónde está el aporte social? Es muy simple, la sociedad no solo necesita educación, salud, y cultura, también necesita sexo.
Como millenial standard de estos tiempos, como engranaje de la sociedad eternamente endeudado, enternado y reprimido, ¿Que puedes esperar como gran catarsis del odio que le produce la miseria de su proletaria e insoportablemente rutinaria vida de manganzón dependiente de la vivienda de sus padres, que el sexo libre con una persona a la que sus precarias dotes de Don/Doña Juan/a han logrado hacer caer con o sin la promesa de amor eterno? ¡¿Quién como uno, que puede ser el protagonista solo algunas horas a la semana de su historia de adolescencia prolongada a la fuerza, en uno de esos maravillosos torreones del placer?!

Es que el aporte social de estos negocios es innegable, son absorbentes de las faltas al pudor, las miradas escandalizadas de las señoras de rosario en pecho cuando uno decide besar con lengua a la parejita en el espacio público, son absorbentes también de esa lúcida juventud que ya no está pensando en príncipes o princesas sino en aliviadores de congestión sexual, todos ellos decididamente encuentran un escape en estos paraísos de la pasión carnal, muchas veces por un adecuado “precio social”.
La cultura limeña en su incomprensible arrastre de conservadurismo de antaño (felizmente ya en decadencia) ha satanizado, invisibilizado y criminalizado la búsqueda del placer a tal punto de negarle a la ciudad el legítimo derecho a una Zona Rosa, por lo cual así como un ataque de acarosis, el fenómeno posmoderno de la aceptación del sexo libre explota por toda la ciudad, en miles de chupos arquitectónicos esparcidos convenientemente para una libre elección en una economía de mercado y la mayoría de veces, sin monopolios , ya sea en ciudad consolidada o no, donde el placer puede darse; con toda la suciedad, manchas, polvos, fluidos, excrecencias y esfínteres que conllevan, en espacios donde todo es simple y rápidamente higienizable.
Los hosteles se encargan a arquitectos con una sola premisa, el vociferar atención lo más que puedan, esta vez, el maestro artífice de la autoconstrucción que se suele llamar para chapuzas en las casas de dos o tres pisos, queda opacado por el arquitecto barato, creativo y salvador.
-Arquitecto, quiero que mi edificio diga: “Mírenme, soy la puerta a la felicidad, soy el vergel de las delicias con agua caliente, jacuzzi, control remoto, telecable y neón, donde te llevan las hormonas, donde uno, dos, tres o ´n´ participantes pueden hacer de esta noche un saturnal digno de un emperador chino. Soy la felicidad-. -¡Pues amigo cliente, no se diga más!-



Hasta que bueno, entramos. Lamento aburrirlos con esa admiración por los exteriores de los hosteles, tan ricos, en contraste con los anodinos y monótonos interiores, que acaban siendo la repetición de un módulo donde la ventilación, iluminación y espacialidad son la última prioridad.

Rajemos de los interiores.
Sí, como era de esperarse, son pobres, en inversión, en diseño, en estilo, en todo sentido. Son tan pobres que hasta ni da ganas de gentrificarlos, como manda nuestro instinto starchitect.
Los acabados generalmente son los cerámicos fabricados masivamente que estuvieron alguna vez de oferta tirada al piso en tiendas por departamentos que no lograron éxito comercial por su evidente fealdad, las paredes tarrajeadas y bañadas sin ninguna pizca de amor en una percudida pintura lavable, testigo nutrido de épicas escenas de cópula. El amoblado soso, escogido por algún empleado apurado y malpagado, pues la tacañería de no pagar diseño de interiores ni especialidades, hace que estos edificios salten de anteproyecto, aprobado con las justas, a entrega de obra casi íntegramente parchada por falta de compatibilización de proyecto. Las mochetas de los elementos estructurales que burdamente arrojó el cálculo del Cypecad o el Etabs, puestas al pie de la letra y sin piedad por las medidas mínimas están ahí adornando pasillos oscuros e inevitables, junto con las musicales tuberías de desagüe de cuatro pulgadas que asoman tímidamente por las esquinas, algunas tapadas por mochetones de drywall y otras simplemente existiendo conchudamente cual ducto de fachada del Centre Pompidou . Cabe resaltar aquellos cuartos distribuidos en medio de la crisis de espacio por inhumanas exigencias, cuyas ventanas dan valientemente a los pasillos, compensando la aberración con unas cortinas de apestosas telas sintéticas y tubo de PVC que dejan ver muchas veces las siluetas de los beneficiarios ahí metidos.

        

Los “Lobby´s”, porque los “Vestíbulos” ya no van.
Algo de la esencia de la fachada podría sobrevivir en los ´lobbys´, acompañados claro está de florones de plástico, grutas con virgencitas, falsos cielos en drywall con formas estocásticas resaltadas por tiras de luces led de colores, luminarias o arañas dignas de palacios que golpean la cabeza de quien pasa del metro ochenta, las amadas tabiquerías de Glass Block, ya casi interiorizado en la decoración como patrimonio cultural de esta sociedad o los ‘counters ‘ de atención, único manifiesto arquitectónico donde el proyectista pudo realizarse y volver a creer en su profesión después de tanto despotrique. No pueden faltar claro está, las decoraciones navideñas que vienen para quedarse eternamente.
Algunos terminan siendo lupanares que compensan ese lastre social de carecer de Zona Rosa, ¡Benditos sean los que se preocupan de la sanidad y edad mínima de los usuarios!



Lince, el indiscutible reino de los Hoteles, donde se pueden encontrar de todos los tipos, colores y sabores.

Aterricemos, los hosteles no están hechos para una noche de fantasía de jeques y príncipes, sino para una noche de fornicación alcoholizada, inconsciente, agresiva y efímera, donde la infraestructura desaparece dando lugar simplemente, a dos seres humanos pedestres dados al coito burdo sobre cualquier superficie pagable y donde le llega la mala suerte a aquel temeroso turista desesperado que tiene la osadía de pernoctar entre gemidos, golpes de cama y peleas postcoitales. Las fachadas son cebos que atraen a bellos seres lascivos y empoderadas pelandruscas con cartelones y muro cortina verde, los metes a un cuarto, pagan y se van. Qué flojera cambiar las sábanas.


Foto 1, 2, 3 y 4 : Fachadas de hosteles de diversos pelajes, algunos con enormes muros cortina, otros con el favorito del capitalismo popular: el arco de medio punto, por donde algún fornicario puede aguaitar y tener la gracia de marcar las doce cual pájaro cucú.
Fotos 5,6 y 7 : Carteles de hospedajes “Picaflor”, “PK2 de Amor” y “Suiet Plaza II” respectivamente.

Foto 8 y 9: “Lobbyes” Foto 10 :Neones del hostel “Cupido” Foto 11 Pórtico de ingreso intentando ser historicista en el imperdible hotel “Yuri Gagarin”.

https://www.youtube.com/watch?v=gMBrnlG_Lcw